La Ruta Orgánica Latinoamérica: Cali y la producción de limones orgánicos.

La Ruta Orgánica Latinoamérica: Cali y la producción de limones orgánicos.

La Ruta Orgánica Latinoamérica: Cali y la producción de limones orgánicos.

Por Cecilia Bellizzi

En este 4to capítulo de la segunda temporada La Ruta Orgánica Latinoamérica se abre camino hacia Colombia, más concretamente Cali, para conocer la historia de superación de una finca productora de limones orgánicos que contra todo pronóstico supo hacer valer sus convicciones y dar un nuevo rumbo a toda una comunidad.

Juan Fajardo es el propietario de la finca “La Cabaña” ubicada en el municipio de El Rosario, departamento de Nariño. Su finca tiene 11 ha donde produce lima ácida Tahití. Además, él es el representante legal de Frutas Verdes del Patía, la asociación que formaron los 10 productores orgánicos que comenzaron hace dos años la transformación de la producción agrícola tradicional a la orgánica enfocándose en el mercado europeo.

“El modelo de agricultura orgánica fue todo un desafío ya que en el mercado nacional no suele ser rentable el precio de venta”.

La idea de pasar al modelo orgánico surgió hace 4 años, cuenta Juan. Buscaban tener mejores precios en sus frutas, ya que en el mercado nacional a veces no suele ser rentable el precio de venta. Han existido momentos en los que incluso no se llegaba a cubrir el coste de recolección de la fruta. Si a eso sumamos el costo de los insumos y, el deterioro del suelo y agua debido a los químicos podemos sacar en conclusión que la agricultura convencional era completamente inviable.

En ese punto surgió la idea de la exportación, pero igualmente no contaban con un precio atractivo para el mercado europeo. Como pequeños productores debían ofrecer un producto diferencial y fue así como decidieron utilizar el modelo de cultivo orgánico. Para lograrlo contaron con el apoyo de la exportadora Aurora Natural y con el Sr. Manuel Reis, quien los ayudó con la asistencia técnica y la implementación de sellos de calidad.

Algo complejo de este proyecto fue conseguir seguidores que se adhirieran a su nuevo modelo productivo, ya que nadie creía en lo orgánico. La respuesta a la invitación al nuevo modelo era negativa y los productores tradicionales argumentaban que, si con el uso de químicos no se podían controlar las plagas, menos podría hacerse sin la intervención de estos.

“Todo cambió cuando se vio la calidad de las frutas que producíamos. Invitamos a que vengan a la finca y comprueben de lo que hablamos. Las imágenes hablan por sí solas”.

Cuando otros productores vieron su producción no solo a nivel calidad, sino también a nivel de cantidad, cambiaron su perspectiva por completo. Se llenaban contenedores con destino a Europa y comenzaron a creer en el modelo orgánico. Pedían el grupo de agricultores orgánicos que los incluyeran en el proyecto, ya que querían aprender y conocer las técnicas que utilizaban para la obtención de frutas tan suculentas.

En el inicio eran 10 productores con un total de 50 ha, y al cabo de 6 meses de empaque de frutas se  alcanzaron los 20 productores, sobrepasando las 100 ha de lima ácida Tahití, sin contar con varias fincas más en espera de la certificación para unirse al proyecto.

Cuando se hallaban empacando la producción para exportar, el kilo de lima en Colombia se encontraba en los 300 pesos colombianos. Sin embargo, ellos habían conseguido un precio 10 veces mayor para la venta en el exterior. Esto volvió al sistema aún más atractivo y el resto de los agricultores de la zona comenzaron a sumarse ante tal rentabilidad. Así las plantaciones se han expandido por el municipio de El Rosario, Taminango, Policarpa y Leiva.

Otro aspecto destacable es que estos municipios estaban dominados anteriormente por grupos armados al margen de la ley, donde predominaban los cultivos ilícitos y, que ahora están siendo suplantados por cultivos orgánicos, lo que tiene una clara repercusión a nivel social. De esta forma ha bajado la delincuencia, ya no hay grupos armados ilícitos cobrando impuestos, y se han acabado las situaciones peligrosas que esto mismo acarreaba. Esto es una pequeña muestra de como la plantación orgánica no solo es favorable a nivel ambiental, sino que también contribuye al entramado social, beneficiando la calidad de vida de las personas de la región, procurándoles una mejor seguridad apelando a ser un territorio de paz.

Vale la pena señalar que habiendo obtenido una mejora en los precios de exportación se ve reflejado automáticamente en los sueldos de la población que trabaja en estas fincas, mejorando significativamente su calidad de vida.

“La producción agroecológica es un camino viable para no favorecer el cambio climático”.

Juan también mencionó la incidencia del cambio climático en la agricultura debido a que se encuentran en una zona de bosque eco tropical donde los 800 mm de lluvia anual no se distribuyen correctamente. A veces llegan a sufrir de hasta 6 meses de intenso verano. Años atrás la escasez de lluvia había conseguido disminuir abrevaderos y quebradas hasta prácticamente desaparecerlas. De la misma manera han debido soportar lluvias prolongadas que han dado como consecuencia la perdida de cultivos, riegos y la destrucción de las vías de comunicación.

La producción agroecológica es el camino para disminuir la incidencia del cambio climático. Con este tipo de plantaciones no se contaminan suelos, agua o aire; y al no aplicar químicos se recupera la vida macrobiótica de la tierra viéndose luego reflejada en las frutas y plantas que se entreguen al consumidor. Así se consiguen alimentos libres de cualquier clase de toxicidad.

Es necesaria la difusión y concientización de la población a través de programas y entes estatales, tanto de Colombia como de otros países para hacer llegar alimentos sanos a los consumidores y conseguir que estos productos saludables alcancen a toda la población.

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Escrito por:
AOA Chile
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