El mercado mundial de la leche en polvo se consolida en 2025 como uno de los segmentos más estratégicos de la industria alimentaria, impulsado por cambios en el consumo, expansión del comercio internacional y una creciente diversificación de productos. Las estimaciones de la industria sitúan su valor en torno a los 256 mil millones de dólares, reflejando un crecimiento sostenido frente al año anterior y confirmando su relevancia para la nutrición, la seguridad alimentaria y las cadenas globales de suministro.

Buena parte de este dinamismo proviene del segmento de fórmulas infantiles, que concentra más de un tercio del valor del mercado, así como del uso intensivo de leche en polvo en panadería, confitería y alimentos procesados. A ello se suma la expansión de categorías especializadas como productos fortificados, orgánicos y sin lactosa, que crecen a un ritmo superior al promedio del sector y responden a consumidores cada vez más atentos a la salud y la funcionalidad de los alimentos.
En el plano productivo, el comercio internacional sigue dominado por tres grandes polos. Nueva Zelanda, la Unión Europea y Estados Unidos concentran cerca del 80 por ciento de las exportaciones globales. Nueva Zelanda mantiene su liderazgo como proveedor internacional, mientras que Estados Unidos fortalece su presencia en mercados clave de América Latina y Asia. Este equilibrio productivo, sin embargo, está sujeto a tensiones derivadas de los costos, las regulaciones ambientales y la volatilidad de los precios agrícolas.
Las grandes compañías multinacionales juegan un rol decisivo en la configuración del mercado. Empresas como Nestlé y Danone mantienen una fuerte presencia en nutrición infantil y productos de valor agregado, especialmente en Asia. Arla Foods ha reforzado su estrategia en leche en polvo orgánica y sin lactosa, mientras que Dairy Farmers of America expande sus exportaciones desde América del Norte. A su vez, actores como Cargill, Glanbia y Carbery Group apuestan por ingredientes lácteos especializados y soluciones nutricionales de alto rendimiento.
La innovación se ha convertido en uno de los principales vectores de competitividad. Los productos especializados ya representan más de una cuarta parte del valor total del mercado y marcan una transición desde un commodity tradicional hacia soluciones nutricionales diferenciadas, con mayor contenido tecnológico y valor percibido.
En términos de consumo, Asia Pacífico emerge como el principal motor del crecimiento global. La región concentra más del 40 por ciento de la demanda mundial, impulsada por la urbanización, el aumento del ingreso disponible y una población infantil numerosa en países como China, India e Indonesia. Este desplazamiento del centro de gravedad del mercado refuerza la importancia de los mercados emergentes en la estrategia de las empresas lácteas.

Pese a las oportunidades, el sector enfrenta desafíos relevantes. La presión regulatoria en materia ambiental, la competencia entre regiones exportadoras y la sensibilidad del mercado a los precios de la energía y los insumos obligan a la industria a adaptarse con rapidez. En este contexto, la leche en polvo en 2025 se perfila como un mercado en transformación, donde escala, innovación y adaptación regional serán claves para sostener el crecimiento.


