La agricultura regenerativa se ha instalado con fuerza en el debate global sobre el futuro de los sistemas alimentarios. En ese contexto, IFOAM – Organics International, la organización que agrupa al movimiento orgánico a nivel mundial, decidió intervenir de forma clara con la publicación del posicionamiento “Elevating Truly Regenerative Agriculture”, presentado durante el Organic World Congress y difundido activamente en los meses posteriores. El documento busca ordenar una conversación que, según ha advertido la propia organización, avanza entre oportunidades reales de transformación y un creciente riesgo de uso oportunista del concepto “regenerativo”.
Desde IFOAM señalan que la agricultura orgánica no solo comparte los principios regenerativos, sino que históricamente los antecede. De hecho, recuerdan que fueron pioneros del movimiento orgánico quienes acuñaron el término “agricultura regenerativa” en la década de 1980. Bajo esta mirada, la organización se declara abierta a colaborar con actores regenerativos serios y con el mundo de la agroecología, entendidos como aliados naturales para impulsar sistemas agrícolas que mejoren la salud del suelo, los ecosistemas y las comunidades rurales. Al mismo tiempo, enfatiza que el progreso debe darse sobre bases verificables y no como una etiqueta flexible al servicio del marketing.
La preocupación central está puesta en la proliferación de prácticas que se presentan como regenerativas mientras mantienen el uso intensivo de pesticidas, fertilizantes sintéticos y organismos genéticamente modificados. IFOAM ha advertido que este fenómeno responde, en parte, a estrategias corporativas que buscan conservar el statu quo productivo bajo un nuevo relato. Un informe reciente de Friends of the Earth reforzó estas alertas al detectar herbicidas tóxicos en la gran mayoría de superficies “regenerativas” bajo sistemas de no labranza en Estados Unidos, con impactos negativos tanto para la salud del suelo como para las personas, y sin evidencia concluyente de beneficios climáticos.

Frente a este escenario, la organización ha optado por una estrategia activa. Ha denunciado públicamente casos de greenwashing, participado en debates internacionales y promovido alianzas con actores regenerativos alineados con una visión transformadora. En paralelo, IFOAM Organics Europe lidera un trabajo técnico junto a certificadoras para integrar resultados regenerativos dentro de los sistemas de certificación orgánica, fortaleciendo su valor para agricultores, cadenas de suministro y consumidores.
El mensaje hacia el mercado y los responsables de políticas públicas es claro: sin definiciones sólidas y mecanismos de verificación, la agricultura regenerativa corre el riesgo de convertirse en un concepto vacío. Desde IFOAM sostienen que la producción orgánica ofrece hoy una plataforma robusta, con estándares internacionales, inspección y certificación, capaz de garantizar credibilidad en un momento donde la confianza del consumidor está en juego.

En un contexto de creciente escrutinio sobre sostenibilidad, reciclaje de narrativas y transparencia, el debate sobre qué significa realmente “regenerar” el sistema alimentario parece lejos de cerrarse. Para el movimiento orgánico global, la tarea no es excluir, sino elevar el estándar y asegurar que la promesa regenerativa se traduzca en cambios reales y medibles.
Referencias: https://www.organicwithoutboundaries.bio/2025/06/27/statement-regenerative/?utm_


