Regenerar en serio: la certificación que busca transformar la industria láctea

Regenerar en serio: la certificación que busca transformar la industria láctea

La palabra sostenibilidad lleva años ocupando etiquetas, discursos y estrategias corporativas, pero su uso reiterado ha terminado por diluir su significado. En ese contexto, la Certificación Orgánica Regenerativa aparece como una respuesta más exigente a las tensiones ambientales, sociales y productivas que enfrenta la agricultura moderna, en especial la industria láctea. Su propuesta no se limita a reducir impactos, sino que apunta a revertirlos mediante un cambio profundo en la forma de producir.

La certificación conocida como Regenerative Organic Certified se apoya en la ganadería regenerativa, un enfoque que replantea la relación entre animales, suelo y ecosistemas. A diferencia de los sistemas convencionales, este modelo busca imitar los patrones naturales de los herbívoros, promoviendo suelos vivos, mayor biodiversidad y ciclos hídricos más estables. Según ha señalado la industria, estas prácticas permiten mejorar la captura de carbono, aumentar la resiliencia frente al cambio climático y sostener niveles productivos sin depender de insumos sintéticos.

El estándar ROC establece un marco más amplio que el orgánico tradicional. Parte de la certificación orgánica como requisito base, pero suma exigencias adicionales en regeneración del suelo, bienestar animal y justicia social. Esto implica demostrar aumentos en la materia orgánica del suelo, prácticas de manejo que respeten el comportamiento natural del ganado y condiciones laborales que incluyan salarios dignos y equidad para los trabajadores rurales. La combinación de estos pilares busca responder a una demanda creciente de consumidores que ya no solo preguntan qué comen, sino cómo y bajo qué condiciones se produce.

Sin embargo, la adopción de la ganadería regenerativa en el sector lácteo no está exenta de obstáculos. De acuerdo con análisis especializados, la falta de una definición operativa ampliamente consensuada ha generado confusión y riesgo de greenwashing. A ello se suman los costos iniciales de infraestructura, capacitación y planificación, junto con un desfase temporal entre la inversión y los beneficios visibles en el suelo y la productividad. En regiones donde predomina el pastoreo continuo, el cambio cultural sigue siendo una barrera tan relevante como la económica.

El mercado tampoco facilita la transición. Los productos regenerativos suelen competir con sistemas intensivos de bajo costo, mientras los incentivos públicos y marcos regulatorios avanzan de forma desigual. Aun así, comienzan a surgir señales de cambio. En América Latina, países como Colombia, Costa Rica, Argentina y Ecuador han explorado esquemas de pagos por servicios ecosistémicos y mercados de carbono para apoyar estas prácticas. En Argentina, la industria ya ha informado el desarrollo de leche con certificación orgánica basada en principios regenerativos, con metas de expansión hacia los próximos años.

Más allá de la certificación, el debate que abre la agricultura regenerativa interpela al modelo productivo en su conjunto. La industria láctea enfrenta la oportunidad de redefinir su relación con el territorio, el clima y las comunidades rurales. Regenerar, en este escenario, deja de ser una consigna aspiracional para convertirse en un nuevo umbral de exigencia, donde la innovación productiva y la responsabilidad ambiental avanzan de la mano.

Referencia: https://lacteoslatam.com/certificacion-organica-regenerativa/

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Escrito por:
AOA Chile
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