Una nueva ruta para escalar la agricultura regenerativa sin diluir sus estándares

Una nueva ruta para escalar la agricultura regenerativa sin diluir sus estándares

La expansión de la agricultura regenerativa se ha convertido en una prioridad para el futuro del sistema alimentario global, no solo por su potencial para restaurar suelos y reducir impactos ambientales, sino también por su capacidad de ofrecer alimentos más saludables. Sin embargo, avanzar hacia este modelo a gran escala no ha sido sencillo. La falta de estándares claros y el riesgo de greenwashing han frenado su adopción y generado confusión tanto en productores como en consumidores.

En este contexto, la NUEVA RUTA PARA ESCALAR anunció el lanzamiento de Journey to ROC, un nuevo programa diseñado para facilitar el acceso progresivo a la certificación Regenerative Organic Certified (ROC), considerada una de las más exigentes del mercado. Diversos medios especializados han señalado que la iniciativa busca resolver una tensión histórica: cómo mantener estándares altos sin cerrar la puerta a agricultores y marcas que quieren transitar hacia prácticas regenerativas, pero aún no cumplen con todos los requisitos.

El programa surge de una alianza entre la ROA y RegenAgri, una certificadora con fuerte presencia internacional, especialmente fuera de Estados Unidos. La lógica es escalonada: las fincas y marcas que aspiran a la certificación ROC, pero no alcanzan todavía su umbral, que exige como base la producción orgánica, podrán certificarse primero bajo RegenAgri y avanzar gradualmente durante un periodo estimado de tres a cinco años. Según han explicado ambas organizaciones, el objetivo es acompañar la mejora continua del suelo, el bienestar animal y la justicia social, hasta cumplir con los tres pilares del estándar regenerativo orgánico.

La iniciativa también responde a una preocupación creciente en el sector: el uso del término “regenerativo” sin verificación independiente. Desde la ROA se ha advertido que muchas afirmaciones carecen de auditorías externas y métricas comparables, lo que debilita la credibilidad del concepto. Journey to ROC propone un camino validado por terceros, con recopilación de datos y evaluaciones periódicas, como una forma de cerrar esa brecha.

RegenAgri, por su parte, no exige orgánico como requisito inicial, lo que permite integrar a productores que, por razones técnicas o económicas, aún no pueden cumplir con esa condición. No obstante, el tránsito hacia ROC implica obtener la certificación orgánica en el proceso. La metáfora utilizada por el sector es clara: la certificación ROC funciona como un “cinturón negro”, mientras que los sellos intermedios actúan como etapas de aprendizaje e incentivo.

Otro elemento clave es el alcance global. RegenAgri ha certificado cientos de miles de fincas en distintos continentes, incluidos productores de algodón y ganadería en África y Europa. Esta red ofrece a la ROA una plataforma para ampliar su influencia fuera del mercado estadounidense, uno de sus objetivos estratégicos para los próximos años.

Aunque las organizaciones no planean fusionarse, sí iniciarán un intercambio de datos para medir impactos reales y mejorar la toma de decisiones. En un escenario donde proliferan sellos y narrativas verdes, Journey to ROC busca ordenar el camino: facilitar la transición sin rebajar el estándar y ofrecer al mercado una señal más clara de lo que significa, en la práctica, producir de manera verdaderamente regenerativa.

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Escrito por:
AOA Chile
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